Efectos:
La magnetoterapia tiene distintos efectos sobre el cuerpo, tales como la disminución de edemas por reabsorción (edema: presencia de un exceso de líquido en algún órgano o tejido del cuerpo), aumento de la síntesis enzimática, regulación de la función endocrina, mejora del sistema inmunológico, control del sueño, tranquilizante, sedante, antiespasmódica, alivia la ansiedad, estrés y depresión, estimulación del sistema circulatorio venoso y linfático y alivia de dolores por su efecto analgésico.
Esta terapia restablece el potencial de la membrana alterada, con lo cual aumenta el metabolismo del oxígeno y produce una mayor y mejor utilización de éste.
Por otro lado, la magnetoterapia puede aumentar la microcirculación local, estimula la osteogénesis, con lo que se mejora y se acelera la reparación de fracturas, aumentando el metabolismo del calcio y la cicatrización, de esta manera es posible una relajación muscular de los segmentos alterados. Mejora la circulación sanguínea, la oxigenación y nutrición de los tejidos.
Debido a todos estos efectos en el cuerpo, la magnetoterapia es indicada en personas que se encuentren con procesos traumáticos, patologías osteoarticulares crónicas o agudas, patologías degenerativas, patologías inflamatorias, neurología, trastornos circulatorios, trastornos ginecológicos, problemas otorrinolaringológicos y respiratorios, reumatología, dermatología, entre otras cosas. Esto se debe a los beneficios que tiene en cuanto a la facilidad de reparar tejidos. También favorece la regeneración tisular; se aplica sobre el tejido o zona afectada, la limpia y luego renueva, acelerando la producción de colágeno y sistemas antioxidantes propios del organismo.
Además, la relajación muscular que se genera con la magnetoterapia también tiene beneficios en cuanto a la circulación local, dado que la fibra lisa del músculo se relaja y esto produce una vasodilatación, y la segregación de endorfinas aporta a la elevación del umbral del dolor y una hiperemia (aumento de sangre en un órgano o en una parte del mismo) y una mayor contribución sanguínea favorece un efecto antiinflamatorio, la normalización del potencial de membrana también favorece al efecto de esta terapia contra el dolor. La relajación muscular se produce cuando los imanes actúan sobre las fibras estriadas y lisas, provocando así un efecto antiespasmódico (reducir contracciones involuntarias) y también para quitar contracturas.
Por último se aprecia su efectividad para tratar el cáncer; el uso de los magnetos afecta a la membrana celular, lo que provoca el ingreso de nutrientes y la eliminación de sus desechos, tratando de restablecer su función.