miércoles, 2 de noviembre de 2016


¿Qué es la magnetoterapia?

La magnetoterapia es una rama de la fisioterapia que consiste en la utilización de energía electromagnéticas originadas por frecuencias altas o bajas. Se lleva a cabo mediante imanes sobre el cuerpo, de manera que éstos logren aliviar dolores, mejorar o curar lesiones, inflamaciones, etc. Es un tratamiento eficaz, seguro y no invasivo.

Frecuentemente se utilizan los campos magnéticos de baja frecuencia (1-100 Hz) y alta intensidad (150-200 Gauss), ya que sus efectos regeneradores y la alta penetración en el cuerpo humano hacen que el tratamiento sea más fácil de aplicar.

Usualmente se utiliza para el tratamiento de las articulaciones, como por ejemplo la artritis o el reumatismo, lesiones (musculares, de ligamentos, tendones), migrañas, dolores leves, graves y crónicos), cáncer, depresión, estrés, ansiedad, esguinces, la hinchazón, insomnio, falta de memoria, entre otras, debido a los efectos que esta terapia tiene sobre el cuerpo.

Es sugerida en casos donde es necesario estimular la regeneración de tejidos que sufrieron eventos dañinos.

El tratamiento con imanes puede ser local, es decir, que solo trata la zona afectada, o puede ser general, que trata todo el cuerpo.



Historia de la magnetoterapia:

En África antigua, el mineral de hierro, llamado magnetita, fue venerado por su energía curativa. Anteriormente era molido y utilizado en alimentos, así como para tratamientos de la piel y del pelo. Se ha encontrado una mina africana de bloodstone (mineral de hierro rojo) con más de 100.000 años de antigüedad, se dice la utilizaban de diferentes maneras sólo por el hecho de darse cuenta que tenía el poder de sanar. .
Aristóteles (en el tercer siglo a.c.) fue la primera persona registrada en la historia en hablar sobre las características terapéuticas del imán. La mayor parte de las viejas culturas, especialmente los chinos, los indios, los egipcios, los árabes y hebreos, sabían del uso de los imanes para los propósitos curativos.

La historia Egipcia demuestra que este pueblo poseía conocimientos sorprendentes acerca de las aplicaciones del magnetismo en su vida cotidiana. Se dice que Cleopatra tenía, en la tiara que llevaba en su frente, un imán engarzado para mantenerse siempre joven y bella. La historia recoge varios ejemplos sobre el uso de los imanes.

En cuanto a las aplicaciones terapéuticas, ya eran conocidas en China en el año 200 antes de Cristo. En los escritos de esa época se afirma que los metales magnetizados poseen un gran valor curativo natural y terapéutico en que los utilizaban para aliviar el reumatismo y sanar las inflamaciones articulares.

Las primeras observaciones sobre el tema fueron efectuadas por Hipócrates y Pedanius, el primero informó varios de los efectos beneficiosos y positivos en el tratamiento de diversas dolencias con imanes. Pero los magnetos no fueron hecho objeto de investigación científica hasta el principio del siglo XVI en que Paracelso, un médico y alquimista suizo, quién fue pionero en este campo, viajó por Asia, África y Europa haciendo descubrimientos y aprendiendo distintas facetas de la medicina, especialmente referido al efecto de los imanes en el cuerpo. El planteó que su uso era beneficioso en todas las inflamaciones, traumas, ulceraciones, enfermedades del útero e intestino, en enfermedades tanto internas como externas y planteó que todas las enfermedades serían curadas más rápidamente si se les aplica  magnetos, incluso más rápidamente que los medicamentos.

Durante las épocas griegas y romanas, alrededor 200 a.C., un médico griego nombrado Galeno encontró que el dolor de muchos diversos tipos de enfermedades podría ser minimizado aplicando los imanes naturales, tales como la Magnetita, con la cual fueron hechos amuletos, pulseras y otros dispositivos.

En el primer siglo, los Chinos comenzaron a documentar los efectos sobre salud y la enfermedad relacionándolos con las variaciones del campo magnético terrestre, usando compases muy sensibles para monitorear cambios en la tierra. Por el séptimo siglo, estos compases eran ya instrumentos altamente sofisticados.

Un médico persa, alrededor 1000 A.D., escribió sobre el uso de los imanes para disminuir espasmos musculares y desórdenes tales como gota. Durante la edad media en Europa, médicos molieron magnetita en polvo y fue  usada  para remedios internos y externos.
  
Uno de  los grandes médicos, químicos e investigadores del siglo antepasado fue  S. Hanneman, creador de la homeopatía,  sin embargo poco se difunde la importante labor que desarrolló en el campo de la magnetoterapia y la aplicación de los magnetos permanentes en sus compuestos homeopáticos utilizando y diferenciando puntualmente los efectos tanto de la polaridad negativa como de la positiva.

En el 1600's, Guillermo Gilbert, médico de la reina Elizabeth, escribió un libro sobre la naturaleza del magnetismo. El siguiente siglo, otro médico nombrado Franz Antón Mesmer escribió una disertación sobre magnetismo y ha demostrado ser un fundamento curativo magnético en la cultura occidental. Aunque la comunidad médica de su tiempo lo puso en ridículo, los científicos posteriores ha demostrado que los descubrimientos de Mesmer sinceramente eran anticipados a su tiempo.

El primer estudio profundo en la historia del tratamiento magnético de enfermedades fue emprendido por la Sociedad Real de Medicina en Francia durante 1777...Ellos jamás creyeron que sus planteamientos teóricos serían los principios de la más importante tendencia en la medicina moderna.
Efectos:

La magnetoterapia tiene distintos efectos sobre el cuerpo, tales como la disminución de edemas por reabsorción (edema: presencia de un exceso de líquido en algún órgano o tejido del cuerpo), aumento de la síntesis enzimática, regulación de la función endocrina, mejora del sistema inmunológico, control del sueño, tranquilizante, sedante, antiespasmódica, alivia la ansiedad, estrés y depresión, estimulación del sistema circulatorio venoso y linfático y alivia de dolores por su efecto analgésico.

Esta terapia restablece el potencial de la membrana alterada, con lo cual aumenta el metabolismo del oxígeno y produce una mayor y mejor utilización de éste.

Por otro lado, la magnetoterapia puede aumentar la microcirculación local, estimula la osteogénesis, con lo que se mejora y se acelera la reparación de fracturas, aumentando el metabolismo del calcio y la cicatrización, de esta manera es posible una relajación muscular de los segmentos alterados. Mejora la circulación sanguínea, la oxigenación y nutrición de los tejidos.

Debido a todos estos efectos en el cuerpo, la magnetoterapia es indicada en personas que se encuentren con procesos traumáticos, patologías osteoarticulares crónicas o agudas, patologías degenerativas, patologías inflamatorias, neurología, trastornos circulatorios, trastornos ginecológicos, problemas otorrinolaringológicos y respiratorios, reumatología, dermatología, entre otras cosas. Esto se debe a los beneficios que tiene en cuanto a la facilidad de reparar tejidos. También favorece la regeneración tisular; se aplica sobre el tejido o zona afectada, la limpia y luego renueva, acelerando la producción de colágeno y sistemas antioxidantes propios del organismo.

Además, la relajación muscular que se genera con la magnetoterapia también tiene beneficios en cuanto a la circulación local, dado que la fibra lisa del músculo se relaja y esto produce una vasodilatación, y la segregación de endorfinas aporta a la elevación del umbral del dolor y una hiperemia (aumento de sangre en un órgano o en una parte del mismo) y una mayor contribución sanguínea favorece un efecto antiinflamatorio, la normalización del potencial de membrana también favorece al efecto de esta terapia contra el dolor. La relajación muscular se produce cuando los imanes actúan sobre las fibras estriadas y lisas, provocando así un efecto antiespasmódico (reducir contracciones involuntarias) y también para quitar contracturas.

Por último se aprecia su efectividad para tratar el cáncer; el uso de los magnetos afecta a la membrana celular, lo que provoca el ingreso de nutrientes y la eliminación de sus desechos, tratando de restablecer su función.

Efectos colaterales:

Este tipo de tratamiento no está recomendado a personas que tengan hipotensión, enfermedades víricas, hemorragias o heridas hemorrágicas, personas con marcapaso, embarazadas, personas que presenten tuberculosis o insuficiencia coronaria.

A pesar de esto existe una técnica similar llamada biomagnetismo (más nueva), la cual utiliza otro tipo de imanes que no causan daños colaterales en las personas anteriormente mencionadas, de esta manera es posible utilizar imanes en todo tipo de personas, incluyendo niños, jóvenes, personas embarazadas, etc. Este tratamiento es completamente inocuo e inofensivo para órganos y sistemas colindantes. Esto es posible gracias a que se puede disminuir la intensidad con la que actúan los imanes sobre el cuerpo. En gran parte de los casos los cambios pueden comenzar a notarse a partir de la tercera sesión. Los pacientes pueden tener sensación de hormigueo en el segmento tratado (diuresis durante las aplicaciones del campo magnético), lo cual acelera el proceso de supuración presente en casos de infecciones, de esta manera se favorece la eliminación de cuerpos extraños. El tratamiento puede inducir al sueño y muchas veces la persona puede dormir en mejores condiciones. No se recomienda para mujeres que se encuentren en período de menstruación debido a que existe una posibilidad de mayor sangramiento.
Materiales:

Los imanes están hechos de distintos materiales, entre los cuales podemos encontrar plástico, hierro y los más comunes que están hechos de ferrita (neodimio-hierro-boro,  aluminio-niquel-cobalto).


Aparatos:

Entre los siete mejores aparatos de la Magnetoterapia encontramos a:

  • Magnetofield: Este método tiiene aproximadamente un 90% de efectividad.








  • Magnetoterapia Mag 1000: Es efectivo para tratamientos de tejido blando, músculos, tendones, ligamentos, osteoporosis, inflamación, entre otros. Es utilizado en magnetoterapia de alta frecuencia.




  • Magnetoterapia Magnum XL: Es un instrumento que se utiliza en la magnetoterapia de baja frecuencia.




  • MagnoFlex M1 7001M - Faja Lumbar de Magnetoterapia: Permite una potencia de 780 gauss.



  • Magnetoterapia domiciliaria MagnetoFit: Instrumento de baja frecuencia. Para dolores leves, agudos y crónicos.




  • Pulseras de Magnetoterapia de acero inoxidable SmCo: Proporciona energía, mejora la circulación sanguínea, situaciones de mareos, insomnios, dolores de cabeza, ansiedad, etc.


  • Magnetoterapia Sra Tomalin Heat Rodillera caliente: Es ideal para deportistas, ya que alivia dolores.